Consejos básicos para limpiar tu barco
Una exhaustiva limpieza de la embarcación tras el verano
es una forma de conservarla en las mejores condiciones, mantenerla atractiva, y simplificar la puesta a punto futura.

La cantidad de trabajos dependerá mucho de la eslora y tipo de barco, pero también del uso que le damos. Tanto las embarcaciones que navegan solo en verano como aquellas que lo hacen todo el año, necesitan una profunda limpieza interior y exterior periódicamente. Los metales, maderas, cristales, gel coats, neveras, cofres y compartimentos, motores fuera borda, colchonetas de sol tapicerías exteriores, equipos de buceo y accesorios de ski, ropa de cama y prendas de vestir, moquetas interiores y tapizados, sentinas interiores y sala de máquinas, baños, circuitos de agua, equipos de aire a condicionado, motores, generador, grupos de frío… todo requiere, en mayor o menor medida, de una limpieza.
Volvemos a repetir que las esloras de las embarcaciones y el uso que le damos a nuestra embarcación, determina la profundidad y extensión del mantenimiento post temporada, ya que nunca será igual un barco de 6 m que se inverna en un garaje, que otro barco que no cesa de navegar, sea porque realice regatas o chárter todo el año. En cualquier caso hay unas obligadas tareas básicas, comunes a todos ellos, que ahora detallamos. Si no tenemos tiempo para hacerlo nosotros mismos, siempre se puede acudir a una empresa especializada en servicios de limpieza de embarcaciones.
1. La limpieza
Esta es una de las tareas más importantes ya que si la omitimos, la humedad, la sal y la falta de ventilación pueden causar estragos cuando necesitemos utilizar nuestra embarcación de nuevo.
Podemos realizar nosotros mismos una limpieza profunda, como las que realizamos en casa, exceptuando algunos materiales que, por requerir técnicas especializadas, o por su tamaño, deben ser hechas preferentemente por profesionales. Nos referimos a aspectos como las velas, lonas de gran tamaño, cabuyería, colchones, colchonetas…

Una limpieza anual exhaustiva ayuda a conservar y mantener el esplendor de cualquier embarcación
2. Los exteriores
¿Qué se necesita? Manguera con boquilla para regular el caudal, cubo, cepillo de dureza media, bayeta absorbente, un cepillo pequeño para rincones, o cepillo de dientes viejo para detalles, trapos secos de algodón y una manopla o guante de micro fibra (muy recomendable). En cuanto a los productos: un jabón de ph neutro o jabón de baldeo, desengrasante, desoxidantes, pulimento de metales y blanqueador de gel- coat, en caso de que éste esté amarillento o haya suciedad extrema.

La limpieza debe encararse con sistema y por objetivos
Procederemos a lavar la cubierta con agua y jabón de pH neutro o “Jabón de Baldeo” desalando todos los elementos que hayan estado en contacto con la sal desde la línea de flotación hasta la luz de tope. Conviene aclarar generosamente y secar para asegurarnos que hemos eliminado la sal de todas partes. Si la cubierta estuviera muy sucia y amarillenta, se utilizará en lugar del “jabón de baldeo” genérico, el blanqueador de gel-coat. En las zonas próximas a la popa y escape habrá humo acumulado. Allí aplicaremos desengrasante, frotaremos con una bayeta o cepillo y aclaramos con agua. En caso de no poder eliminarlo, convendrá utilizar el limpiador de gel-coat e, incluso, se podría pulir la zona.
Debemos sacar los utensilios y trastos de los cofres (aletas, gafas, cabos de fondeo…) ya que no debe quedar nada sin desalar. No se debe olvidar el cofre del gas que suele tener un marcado cerco producido por el óxido de la bombona. Utilizaremos el limpia óxidos dejándolo actuar entre 15 ó 20 minutos, frotando y aclarando posteriormente. También es recomendable colocar una base acolchada para evitar que el óxido de la bombona vuelva a marcar la base. Igual que este cofre, cualquier otro debe ser vaciado, limpiado y secado, así como todo su contenido. Se trata, en definitiva, de enjuagar con agua dulce todo lo utilizado, secar y volver a guardar.
3. Metales, inox.
Los candeleros, pasarelas, estructuras de toldos y arquillados, deben ser también lavados, desoxidados y protegidos para evitar su oxidación durante el invierno. Podemos pulirlos directamente después de eliminar la sal, con un buen pulimento de metales, como aquellos que facilitan la limpieza abrillantando y protegiendo a la vez. Hay quien los impregna en algún producto que deja un velo blanquecino que se retira con facilidad después. La finalidad es evitar la oxidación o los leves picados que algunos aceros inoxidables de menor calidad a veces producen.

Incluso la cadena requiere de su propio cuidado
4. La auxiliar
Lavaremos la embarcación auxiliar y sus tapizados, si los tiene, y eliminaremos el humo que ha quedado impregnado tras muchas horas de navegación y maniobras, o las molestas marcas de neumáticos producidas al abarloarnos a los muelles de las gasolineras de otros puertos. Un desengrasante no muy alcalino (de pH entre 9 y 10) sería el producto más conveniente para eliminar estas manchas en la neumática. Es conveniente aclarar a fondo para no dejar restos de producto en los materiales tratados.
5. Solarios
Respecto a las colchonetas de los solarios y los tapizados de vinilo, en caso de dejarlos en el exterior sin lavar, el agua salada las resecará y pudrirá sus materiales. Las cremalleras se soldarán en una sola pieza y será imposible cualquier mantenimiento posterior que no sea su sustitución por otras nuevas. Además, los hongos proliferarán por el interior haciendo casi imposible su eliminación y empezando a desprender ese característico y molesto olor.
La mejor solución es aclarar con agua dulce la parte exterior de la colchoneta. Si es posible, conviene abrir las cremalleras y mojar también la espuma interior, dejándola secar totalmente antes de volver a montarla. El secado requiere varios días al sol y en otoño ello puede ser complicado. Nos aseguraremos que las cremalleras están bien limpias y las lubricaremos con teflón líquido preferentemente, ya que no mancha y facilita el deslizamiento de los carros de las cremalleras. Las moveremos por todo su recorrido y listo. Después podemos guardar las colchonetas dentro de la embarcación, en algún camarote, o en un pañol o garaje. Como ya se ha mencionado, algunas empresas especializadas se encargan de todos estos trabajos, ya que disponen de instalaciones adecuadas. Algunas de ellas, incluso, poseen secaderos para las espumas y tratamientos para conservar los accesorios en buen estado.

El trabajo en las colchonetas es fundamental
6. Tapizados, toldos, fundas,…
Los asientos y tapizados fijos que no sea posible desmontar conviene aclararlos, pero sin abusar del agua dulce, ya que podría entrar agua por la costuras y sería imposible, o muy difícil, la eliminación total de la humedad. La única solución es lavarlos con agua y jabón, aclarar rápidamente y secarlos. Podemos añadir algún producto con ceras para mantener el vinilo flexible. Si fuera posible, es recomendable cubrir estos asientos con una funda. De esta manera garantizamos que estarán en perfecto estado en todo momento.
Normalmente, en verano, durante el uso de la embarcación, las fundas, lonas y toldos están guardados en algún cofre y no se han utilizado mucho. Es por ello que en el momento de precisar sus servicios estén arrugados, húmedos y algo acartonados. Podemos lavarlos con agua dulce, dejar secar y colocarlos en sus correspondientes partes, precisamente para proteger del sol, del agua y de la humedad, otras partes más delicadas.
En grandes esloras las fundas de los cristales de proa, y laterales de cabina en los yates a motor, evitarán que el sol pueda decolorar las maderas interiores, y mantendrán un rango de temperatura más uniforme en el interior de la embarcación.
Hay que poner atención en el tipo de material y proceso de limpieza, ya que algunas lonas llevan una capa impermeabilizante por la parte inferior que puede desprenderse si se utilizan jabones no adecuados. En este sentido, no deberían usarse productos clorados ni lejías en lonas y tejidos de loneta y de color. Podemos aprovechar esta limpieza a fondo para reparar rotos, cremalleras descosidas, llevando estos elementos a nuestro tapicero.

El 'antes' y 'después' de una teca limpia luce mucho
Las velas podemos desalarlas en el barco o pantalán, si éstas no son muy grandes, pero siempre será un tratamiento parcial. Es mejor enviar la vela a nuestro velero para su repaso y mandarlas a lavar convenientemente por profesionales especializados en limpiezas de barcos o de velerías que ofrezcan este servicio.
En caso de tener un piso exterior de teca en cubierta, en plataformas de baño, enjaretados, etc, conviene desalarla y aplicarle el mismo jabón neutro que al resto del barco. Si queremos aprovechar para limpiarla en profundidad, utilizaremos un tratamiento de teca. Recomiendo los que se realizan en un único paso porque es mucho más práctico y no requiere de gran esfuerzo. Se procederá eliminando primero toda la suciedad para obtener una teca limpia y bonita que deberíamos mantener baldeándola periódicamente con “Jabón de Baldeo”, hasta la próxima temporada, en la que realizaríamos otra limpieza profunda.
No olvidemos utilizar lubricantes no grasos, tipo teflón, (estos no dejan residuos ni acumulan suciedad) para las partes móviles como: poleas, reenvíos, winches, guías y escoteros, guías de las ventanas correderas. ¡Siempre tras su desalado y secado! Así facilitaremos su funcionamiento y conservación durante el invierno.
7. Los interiores
Para mantener un orden, ya que hay mucho que hacer, es recomendable trabajar sistemáticamente por áreas. En este caso se empezará por la proa de la embarcación, hacia popa y de arriba hacia abajo.
8. Utensilios y productos
Precisaremos de aspirador con diferentes boquillas, bayetas de micro fibras, trapos de algodón, cubo, producto higienizante o desinfectante, cepillo para rincones y detalles con mango. Para los acristalamientos limpiacristales, limpiador antical, pulimento de metales y limpiador de muebles.

Los cepillos deben ser los adecuados
9. Camarotes
Conviene aspirar para quitar el polvo en techos y mamparos, pasando por muebles y armarios, empezando por el camarote de proa. Este esquema lo utilizaremos en cada cabina o estancia. Sacaremos la ropa y demás de los armarios para limpiarlos por dentro, y dejaremos la ropa aparte para ser lavada y guardada en un lugar más seco que el barco. Almohadas y ropa de cama serán lavados y retirados del barco. Los colchones merecen un tema aparte, pero diremos que también se pueden limpiar y esterilizar eliminando hongos, ácaros y cualquier elemento patógeno no deseable. Aprovechamos para limpiar las escotillas y endulzar las juntas y eliminar la sal de los cristales y partes de inoxidable del portillo. Utilizaremos agua con un anti cal que aplicaremos tanto en el metal como en el cristal, aclarando con una bayeta mojada y secando finalmente. Podemos aplicar pulimento de metales al inoxidable para dejarlo protegido. Al mobiliario, sea de madera o sintético, se le puede dar un acabado brillante con un producto abrillantador de superficies a base de ceras sintéticas. Acabaremos en los suelos que, si son de madera, bastará con aspirar y fregar con poca agua y secar. Si son moquetas convendrá acudir a un experto para la eliminación de manchas y su limpieza a fondo.
En los baños primero vaciaremos de los armarios los productos cosméticos y de higiene personal, medicamentos, botiquín que aprovecharemos para chequear y eliminar lo caducado, etc. Así podremos acceder a todas partes sin obstáculos. La forma más práctica de higienizar un baño es utilizando el agua de la ducha para mojar todas las superficies, aplicar un desinfectante o higienizante con una bayeta de microfibra y aclarar. Por supuesto, secaremos cristales, mampara de ducha, si la hubiere, así como los mamparos. Nos aseguraremos de higienizar a fondo el pozo de la ducha, y el inodoro.
Un truco: para evitar la putrefacción del agua de mar en las mangueras del inodoro, resulta práctico bombear repetidas veces llenando la taza del WC con agua potable, ya que esta contiene algo de cloro y, al contrario que el agua marina, no lleva microorganismos, algas, plancton, etc que son los causantes del olor cuando estos organismos en el agua estancada se descomponen. Por tanto, una vez limpio con el producto desinfectante y enjuagado el inodoro con agua dulce, bombearemos un poco antes de cerrar los grifos de fondo para asegurarnos que las mangueras solo contienen agua del depósito. Aun así, es conveniente repetir esta operación durante el invierno, así renovamos el agua y de paso hacemos funcionar los mecanismos.
10. Aguas negras y tanques
Los depósitos deben quedar vacíos y limpios. Para ello aspiraremos las aguas en la zona habilitada del puerto. La chupona facilita esta labor. Sin retirarnos de esta ubicación, llenaremos de nuevo el tanque de aguas negras con agua de la red, y añadiremos un producto biológico- enzimático. Estos contienen bacterias, que eliminan y desintegran los residuos y detritos, facilitando la limpieza del tanque sin dañar mangueras ni bombas. Son absolutamente biodegradables (Natur BiotanK, por ejemplo). A continuación vaciaremos el tanque con la chupona hasta dejarlo vacío. Podemos llenar de nuevo ¼ de depósito y añadir producto para garantizar la ausencia de olores y bacterias en el depósito durante el invierno.
Para aquellos barcos que dispongan depósitos de aguas grises (aguas fundamentalmente de las duchas) se limpiará con el mismo procedimiento, solo que a mano ya que es mucho más pequeño. Podemos utilizar un estropajo o cepillo con mango para retirar los restos de jabón y grasa de las paredes del tanque. Nos aseguraremos de limpiar el interruptor flotante y de que funciona debidamente. Dejaremos una pequeña cantidad de agua y producto “Natur Biotank” para evitar olores en el barco.
La cocina “sufrirá” un tratamiento similar que en las demás dependencias. Se vaciará de comida todos los armarios, cofres, neveras, sentinas, etc. Cualquier alimento, aunque esté envasado debe ser retirado, y si dejamos latas de conserva comprobaremos su fecha de caducidad y evitaremos que estén en contacto directo con la madera o fibra del estante, ya que lo más probable es que deje el correspondiente cerco de óxido.
Lavaremos platos, cubiertos y demás utensilios y lo estibaremos todo bien seco. No olvidemos retirar basuras, verduras, etc. si no vamos a volver al barco en semanas. Conviene descongelar y limpiar bien el frigorífico y desconectarlo de la corriente, dejando la puerta abierta para que no genere moho en su interior. Con el mismo esquema proa-popa-arriba-abajo, se limpiará cualquier superficie por dentro y por fuera utilizando las bayetas de microfibra y el desinfectante higienizante. Horno y microondas deben quedar limpios y secos también.

La contratación de profesionales suele ser mucho más rentable en el resultado final
11. Puesto de gobierno
Libros, cartas, accesorios de navegación, etc, quedarán guardados en su lugar habitual, al igual que en las demás zonas del barco. Aspiraremos primero, higienizaremos después y, si queremos, utilizaremos el abrillantador de superficies para dejarlo todo brillante y protegido. Los instrumentos de navegación, relojes, mandos, electrónica serán limpiados con cuidado, sin mojarlos, usando mejor una brocha y un trapo seco impregnado en un poco de abrillantador de superficies.
En salones y dinettes sirve la norma y el sistema de las zonas ya mencionadas. Si hay alimentos en los cajones se retiran, si hay congeladores o frigoríficos, los descongelamos y limpiamos. Los elementos decorativos se limpiarán con cuidado y al mobiliario, una vez aspirado, le aplicaríamos el limpiador abrillantador de superficies, nunca en exceso. Las moquetas y tapizados, sofás cojines, etc, deberán ser limpiados por una empresa especializada. No nos olvidemos de limpiar escotillas y portillos por dentro, como hemos indicado anteriormente.
El material de seguridad como chalecos salvavidas, aros, cubo de fuego, bengalas, etc, deberá estar guardado en un lugar seco y protegido, preferentemente dentro de la cabina, para evitar que la humedad los deteriore en vez de los socorridos cofres.

Eliminar las gotas da otro aspecto al conjunto
12. Tanques de agua dulce
Por último, trataremos de evitar futuros olores en el depósito de agua dulce, por lo que añadiremos una botellita de producto para esterilizar el agua, una pastillita o chorrito de cloro y añadiremos agua nueva para mezclarla bien. No es necesario llenar por completo el tanque de agua. Luego se vaciarán abriendo todos los grifos de abordo. El agua con el esterilizador de agua recorrerá todo el circuito de agua limpiando además las tuberías. Cerraremos los grifos y dejaremos aproximadamente medio tanque de agua, añadiendo de nuevo más producto esterilizador. Cuando queramos utilizar el agua la próxima temporada, empezaremos vaciando el depósito y volviéndolo a llenar con agua nueva.
13. La Ventilación
Si la inactividad va a ser total durante el invierno, podemos colocar bolas secas en el barco en todos los camarotes y armarios principales para mantener a raya la humedad. Lo lógico es que cada semana o quince días se pase por el barco para abrirlo y ventilarlo. Si esto no es posible hay más opciones. Dependiendo del tamaño del barco, podemos poner un deshumidificador conectado las 24 horas del día, con un temporizador. En este caso el desagüe del aparato debe ir a parar a un lugar donde la bomba de achique se encargue de evacuar el agua al exterior como la sentina o la ducha.
Realizadas estas necesarias tareas podemos estar seguros de que nuestra embarcación se mantendrá en condiciones durante todo el invierno. Convendrá no olvidarse al 100% de ella, y pasar de vez en cuando para revisar que todo está correctamente. Si no podemos, siempre podemos acudir a una empresa, especialmente en barcos de mediano y gran porte, que nos vaya limpiando y poniendo en marcha los motores, ventilando el interior y haciendo que los elementos principales se muevan y funcionen.
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